martes, 18 de mayo de 2010

Jesús no es Dios

Como puse en mi perfil, mi orientación religiosa es “Bíblica Unitaria”. Quería explicar un poco más qué quiere decir eso.

Primero nos encontramos con la palabra bíblica, que se refiere a que la doctrina está tomada de La Biblia y basada en ella. Segundo, y ésta es la palabra clave, aparece unitaria. Unitario podría definirse acertadamente como ‘no trinitario’. El trinitarismo cree que Dios, Jesús y el espíritu santo son el mismo ser; que Jesús es Dios encarnado en hombre (vean el artículo en Wikipedia al respecto). El unitarismo, por el contrario, cree que Dios es Dios y Jesús es Su hijo —hijo de María, concebido milagrosamente—; y el espíritu santo es la esencia de Dios y Jesús, el regalo que nos dan cuando creemos en ellos y renacemos como cristianos.

En el Antiguo Testamento, Jesús todavía no había aparecido “en persona”; el único Señor era Dios. Por eso aparecen las palabras Señor y Dios como sinónimos, se usan indistintamente.

Pero, en el Nuevo Testamento, luego de la resurrección, Dios convierte a Jesús en el Señor de los creyentes. Lo volvió la cabeza de la iglesia (“Dios sometió todas las cosas al dominio de Cristo, y lo dio como cabeza de todo a la iglesia”, Efesios 1:22) y el único mediador entre Él y los hombres (“Porque hay un solo Dios y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre”, 5 Timoteo 2:5).

Hay muchos versículos que demuestran que Jesús no es Dios, pero es bastante fácil recorrer los cuatro Evangelios y ver que Jesús le oraba al Padre (“Después de que Jesús dijo esto, dirigió la mirada al cielo y oró así: ‘Padre, ha llegado la hora. Glorifica a tu Hijo, para que tu Hijo te glorifique a ti, ya que le has conferido autoridad sobre todo mortal para que él les conceda vida eterna a todos los que le has dado. Y ésta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien tú has enviado’”, Juan 17:1-3; “En aquellos días él fue al monte a orar, y pasó la noche orando a Dios” (Lucas 6:12); que Dios lo nombró Rey (“Él [Jesús] será un gran hombre, y lo llamarán Hijo del Altísimo. Dios el Señor le dará el trono de su padre David”, Lucas 1:32), que está sentado a la diestra de Dios (“Después de hablar con ellos, el Señor Jesús fue llevado al cielo y se sentó a la derecha de Dios”, Marcos 16:19), que Dios es más grande que Jesús (“Ya me han oído decirles: ‘Me voy, pero vuelvo a ustedes.’ Si me amaran, se alegrarían de que voy al Padre, porque el Padre es más grande que yo”, Juan 14:28), que Jesús no sabía cosas que Dios sí sabía (“Pero en cuanto al día y la hora, nadie lo sabe, ni siquiera los ángeles en el cielo, ni el Hijo, sino sólo el Padre”, Marcos 13:32), etcétera.

Jesús nunca dijo que él era Dios, de hecho dijo que Dios hay uno solo: “[…] Oye, Israel. El Señor nuestro Dios es el único Señor —contestó Jesús” (Marcos 12:29); “Y ésta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien tú has enviado” (Juan 17:3); “[…] Vuelvo a mi Padre, que es Padre de ustedes; a mi Dios, que es Dios de ustedes” (Juan 20:17). Cada vez que Jesús habla de Dios o le habla a Él, está demostrando que no es Dios encarnado, si no, no tendría sentido hablarse, alabarse, orarse a sí mismo.

El trinitarismo surgió del Concilio de Nicea del año 325, que “se convocó para establecer una doctrina oficial única”, es decir, que fue impuesto por hombres, no por Dios. Como ya dije, parte de la denominación religiosa a la que me afilio es “bíblica”, que desprende su doctrina de La Biblia, por eso es que el trinitarismo no forma parte de esta doctrina por haber sido creada por hombres.

Los invito a leer más acerca de este tema en este artículo de la página Verdad o Tradición. En este link encontrarán más artículos sobre el tema del unitarismo contra el trinitarismo, incluidos aquellos versículos que el trinitarismo usa para tratar de justificarse (ese artículo está disponible solamente en inglés).

Como tópico asociado, tenemos que tener en cuenta que La Biblia que tenemos hoy en día en nuestras manos es producto de traducciones e interpretaciones hechas por hombres, por lo cual no podemos creer “a simple vista” en todo lo que leemos. Tenemos que valernos de herramientas para hacer una interpretación correcta del mensaje que Dios mismo escribió en esas páginas. Les recomiendo la serie de artículos de Pablo Pereyra, “Principios y claves de Interpretación Bíblica”, que pueden encontrar en su blog.

Y cierro con otro versículo que me parece muy ilustrativo:

Pues aunque haya los así llamados dioses, ya sea en el cielo o en la tierra (y por cierto que hay muchos «dioses» y muchos «señores»), para nosotros no hay más que un solo Dios, el Padre, de quien todo procede y para el cual vivimos; y no hay más que un solo Señor, es decir, Jesucristo, por quien todo existe y por medio del cual vivimos (1 Corintios 8:5-6).


Espero que esto haya sido de bendición para ustedes y de gloria para Dios y Jesucristo.

martes, 11 de agosto de 2009

Dios y el diablo

Para mi primer post, elijo uno de los temas que más me llegan.
Me entristece escuchar que la gente le atribuye a Dios las cosas malas que pasan en el mundo y en sus vidas, porque ¡Dios no es el causante del mal!

1 Juan 4:8: "Dios es amor".
1 Corintios 13:4-8: "El amor es paciente, es bondadoso. El amor no es envidioso ni jactancioso ni orgulloso. No se comporta con rudeza, no es egoísta, no se enoja fácilmente, no guarda rencor. El amor no se deleita en la maldad sino que se regocija con la verdad. Todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor jamás se extingue".

Dios no causa el mal. El diablo hace el mal.
El asunto fue así: Cuando Dios creó a Adán y a Eva y los puso a vivir en el Paraíso, les dijo que no pecaran, porque, si pecaban, todo iba a terminar mal. Pero la serpiente (eufemismo para "el diablo") los tentó y pecaron, como todos sabemos. En este hecho de pecar, lo que lograron Adán y Eva fue entregarle el poder del mundo, el dominio, la potestad de la Tierra, al diablo. Es como si le hubieran dado carta libre para "gobernar". Y ahora el mundo está como está porque él está a cargo y se divierte haciendo de las suyas.

¿Por qué Dios no hace algo al respecto, dado que es omnipotente?, se preguntarán ustedes. Porque Dios es justo y cumple con su palabra. Si Él dijo que ese pecado le entregaría el mundo al enemigo, lo cumple. Lo que sí trata de hacer Dios constantemente es de interferir entre la maldad del diablo y nosotros. Ayudado por nuestras oraciones y por su visión de futuro, trata de minimizar el daño. Pero no siempre puede. Porque nosotros no lo dejamos o porque el diablo mete bien adentro la cola y no lo deja.

Las cosas malas nos pasan básicamente por una de dos razones: 1) porque el diablo las causa; 2) por consecuencia de nuestros propios pecados (por ejemplo, si yo fumo por 20 años y me agarro un cáncer, es un mal consecuente con un pecado mío).

Pero Dios siempre tiene un plan B (como Jesucristo, por ejemplo). Y hace todo lo posible por convertir las maldiciones en bendiciones. Vendría a ser la versión bíblica del "no hay mal que por bien no venga".

Escuchamos muy seguido decir que "Dios se llevó a mi esposo/hermano/hijo", que "Dios me manda esta prueba de fe", que "Dios me castiga por algo que hice", y yo creo que a Dios se le caen las lágrimas cuando escucha esto. Porque Él no es el culpable ni el causante de estas penas. Sería un Dios horrendo si nos castigara por no obedecerle, siendo que la desobediencia está en nuestra naturaleza humana, que es nuestra primera reacción.
A los que son padres les pregunto: ¿les causarían un daño profundo a sus hijos a propósito sólo para ver si son dignos de su amor? ¿Desearían que sus hijos perdieran al ser más querido sólo para saber si los aman a ustedes lo suficiente y si buscan refugio en sus brazos? Eso no es "ser amor".

Y Dios es amor y es nuestro Padre, así que es casi obvia la conclusión: Dios no causa el mal, sólo causa el bien.
Entonces debe de haber otro ser que causa el mal... ¡Exacto! El diablo.
El diablo está muy presente en toda La Biblia. En especial lo vemos muy nombrado en los relatos de la vida de Jesucristo, por ejemplo, en Mateo 4 y Lucas 4, que hablan de los 40 días que pasó Jesús en el desierto siendo tentado por ¡el diablo!

Gracias por leer, espero que les sea de provecho.
En Su nombre,
Mara

Tercer día

Hola. Bienvenidos a mi blog.

Soy Mara, vivo en Buenos Aires, Argentina, tengo 32 años, estoy casada hace poco más de uno y soy cristiana. Pertenezco a la iglesia Spirit and Truth Fellowship International, de denominación "Bíblica Unitaria".

Hace tiempo que tengo la necesidad de expresar algunos conceptos cristianos que creo que están un poco confundidos en el mundo. Es por esto que creé este blog, como vía de comunicación para el que quiera leer. Y con la esperanza de acercar a más gente a LA VERDAD.

Hace 25 años que pertenezco a iglesias cristianas que basan su doctrina y sus creencias en estudios profundos de La Biblia. Hay mucha gente que se dedica a estudiar textos bíblicos originales (o los más antiguos que existen, al menos) y que desmenuzan palabra por palabra, retraduciendo términos y conceptos que fueron tergiversándose con el correr del tiempo y las traducciones. Yo misma me dedico profesionalmente a la traducción, así que puedo hablar de primera mano acerca de los errores que a veces cometemos los traductores, causados por montones de razones sumamente humanas. En general, por no entender la cultura o el momento histórico de la persona que escribió el texto o porque no existen las instancias posteriores de revisión y corrección de la traducción. Hay curiosos ejemplos en La Biblia de doctrinas enteras que cambian porque -literalmente- sobra o falta una coma.

Y bueno, después de esta introducción, espero que tengan ganas de seguir leyendo. Soy bastante "poco formal" en mi manera de expresar estos conceptos, más que nada porque los tengo muy incorporados, "masticados" y comprobados a lo largo de estos años (cuando uno aprende algo de bien chico, lo tiene mucho más interiorizado), y también porque creo que Dios y Jesús establecieron una relación muy estrecha con los cristianos, de padre y hermano amorosos, algo que no exige un trato solemne y reverente.

¡Gracias por leer! Que Dios los bendiga.
Mara